Interesante situación la que se ha producido en el municipio asturiano de Siero. En esta localidad, el Tribunal de Cuentas ha condenado a sus dos últimos alcaldes a devolver a las arcas municipales una deuda aproximada de unos 750.000 euros y además a hacerlo “de su propio bolsillo”.
Por ello están estudiando la necesidad de contratar un tipo de seguros, ya existente, y cuya función sería la de cubrir las espaldas de los representantes políticos en caso de condenas similares por decisiones tomadas en el ejercicio de su cargo.
Este curioso caso ocurrió en el periodo comprendido entre 1999 y 2001. Durante este tiempo, el Ayuntamiento estuvo pagando a los funcionarios municipales un aumento de sueldo, aprobado por el Pleno, que, posteriormente, fue declarado ilegal, según sentencia judicial y, en consecuencia, se condenó a los alcaldes durante este periodo a restituir esta cantidad de su propio patrimonio.
Sin entrar a valorar ni discutir la noticia en sí, que puede resultar curiosa, de lo que sí me gustaría hacer mención es de los seguros que pudieran cubrir este tipo de circunstancias. A mi entender este tipo de pólizas ha de cubrir comportamientos no dolosos y realizados en el ejercicio de sus cargos, es decir, si un concejal a sabiendas que la decisión que toma es ilegal, aún así, lo hace, el seguro contratado no le cubriría.
En definitiva, si el refrán dice “Para gustos, los colores” nosotros podemos adaptarlo a “Para riesgos, los seguros...”

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