Si señores, llegó la hora de pagar la cuenta del tren de la locura colectiva al que todos nos enganchamos para intentar sacar el máximo provecho, rendimiento o simplemente vivir.
Mientras la economía era boyante casi todos nos vimos abocados al consumismo más brutal que hayamos conocido. Pero el problema no fue solo ese, sino que se hizo sin intentar mirar mínimamente al futuro y ahorrar como la hormiga. No, se hizo como la cigarra:
gano 50, gasto 50. Cuando llegue el invierno, ya veremos como me protejo del frío, pero de momento estoy en la playa disfrutando de mi cervecita fresca...
Consecuencia: cuando llegó el invierno no solo vino frío, sino también nieve y una ventisca no vista hasta entonces. La diferencia con la fábula es que en la realidad la hormiga no tiene casa ni comida para todos.
En estos momentos, lamentablemente, nadie parece saber que hacer. Los gobernantes van dando palos de ciego, los empresarios aprovechan para soltar lastre y desprenderse de los trabajadores que les sobran y los ciudadanos trabajadores que se han visto atrapados en esta situación intentan capear el temporal sin que cunda el pánico.
¿Hasta cuando durará? Quien lo sabe. Unos dicen que hasta finales de este año, otros que durará 3 o 4 años más. Lo importante será que todos hayamos aprendido la lección.

0 comentarios