Como dice el título de este post, diez euros tuvieron la culpa. Quizás os preguntéis ¿la culpa de qué? Pues la culpa de que alguien a quién tú considerabas amigo decida desoír tus consejos y contratar su seguro de hogar de forma telefónica sin saber absolutamente nada de lo que le ofrecen excepto el precio.
Todo esto viene de un amigo que hace no mucho tiempo me llamó para que le diera precio para su seguro de hogar ya que el que tenía en esos momentos consideraba que era caro y que estaba seguro que podría encontrar otro más económico. Fue entonces cuando le expliqué que en el mundo de los seguros está casi todo inventado y que caro o barato, la mayor parte de las veces, va en función de las coberturas y limitaciones que tenga la póliza. Me imagino que todo lo que le expliqué, lo mejor que supe o pude, debió entrarle por un oído y salirle por el otro, porque el otro día volví a encontrarme a mi amigo y al preguntarle al respecto me dijo que lo sentía pero que había encontrado un seguro por Internet que era diez euros más barato que las propuestas que yo le había ofrecido. Lo que no supo decirme era ni las coberturas, ni las garantías, ni las limitaciones, etc, vamos que básicamente lo único que sabía era el precio.
Había intentado hacerle ver que esa mínima diferencia entre el seguro que había encontrado y los que yo le había presentado, era la diferencia entre tener un problema y poder vernos para a cara para asesorarle en lo que sea y tener un problema y hablar con una teleoperadora, entre tener a una persona que podría dar la cara por él ante la compañía aseguradora y tener que enfrentarse directamente a la aseguradora.
Y de todo esto que os he contado y de otras cosas que no: “Diez €uros tuvieron la culpa”


Hola Nicolás.
Si te sirve de consuelo a mí se han echado para atrás en un seguro por cinco euros, además era una amiga de toda la vida y por un seguro de coche.
Y lo triste del tema, es que cuando tenga el problema acudirá a tí, a mí me ha pasado.
Saludos.
Lo sé, pero no deja de sorprenderme ni de entristecerme.